Walmart le puso un CEO aparte a internet. Le tomó dieciséis años deshacerlo.
En la columna pasada conté la historia de IBM y su campaña de “e-business”: medio billón de dólares para convencer al mundo de que internet necesitaba su propio departamento. Pero IBM no fue la única que cayó en esa lógica. Walmart hizo algo todavía más extremo, y su historia es una mejor advertencia para cualquiera que esté armando hoy una “oficina de IA”.
En el año 2000, Walmart decidió que internet era tan distinto al negocio de las tiendas que necesitaba vivir afuera de la empresa. Separó Walmart.com en una compañía aparte, con su propio CEO, su propio directorio y un socio de capital de riesgo de Palo Alto, Accel Partners. La ejecutiva que quedó a cargo lo explicó así en la memoria anual de ese año: el enfoque de Walmart trataba a internet “como un país extranjero”, con reglas de comercio completamente distintas a las de una tienda física.
El experimento fue, en palabras de la propia compañía en su momento, una decepción. Y no porque vender online fuera mala idea. Fue una decepción porque separar internet del resto del negocio garantizaba que nunca se integrara de verdad con la logística, el inventario y la red de tiendas que eran, en realidad, la ventaja competitiva más grande que tenía Walmart. A la compañía le tomó dieciséis años, y la compra de Jet.com en 2016, terminar de deshacer esa separación y construir, recién entonces, una operación de comercio electrónico que funcionara integrada con el resto del negocio.
Dieciséis años de un departamento aparte para terminar haciendo lo que se podría haber hecho desde el primer día: tratar internet como parte del negocio, no como un anexo con su propio código postal.
Ahora hagamos el ejercicio de traducir esto a 2026, casi palabra por palabra. “E-business” se convirtió en “AI-powered”. La división web independiente se convirtió en el Laboratorio de IA o el Centro de Excelencia en IA. El cargo de “Jefe de Internet” se convirtió en “Chief AI Officer”. El paralelo es tan preciso que deja de sentirse como coincidencia.
No estoy diciendo que nombrar a alguien a cargo de IA sea un error en sí mismo. Lo que la historia de Walmart enseña es otra cosa: separar la tecnología del resto del negocio, como si fuera una iniciativa aparte con presupuesto y territorio propios, retrasa justo la integración que termina siendo la única fuente real de valor. Walmart no perdió esos dieciséis años por falta de inversión. Los perdió por la estructura. Mientras internet vivía en una empresa satélite con directorio propio, el resto de la compañía seguía operando como si internet no existiera.
La pregunta entonces no es si tu “oficina de IA” se va a disolver. Se va a disolver, tarde o temprano, de la misma forma en que se disolvió cada “equipo de e-business” y cada spin-off de internet de hace veinticinco años. La pregunta real es si decides tú cuándo y cómo se disuelve, integrando la IA adentro de cada área desde ahora, o si vas a dejar que el mercado te lo imponga después de años operando con dos velocidades distintas, como le pasó a Walmart.
¿Tu empresa tiene hoy una IA que vive “como un país extranjero” aparte del resto del negocio? ¿O ya empezaste a traerla de vuelta a casa?